CONVERSACIONES
CON MI ANGEL
Luzclara: Ankar Anakara, Ángel de mi Alma,
te ruego hoy me traigas a la luz el patrón
o descontento que siento a veces como un vacío
en el plexo solar, como una ansiedad. Por favor guíame
y refléjame mi propia alma para así
comprender lo que me pasa y dejarlo ir.
Ankar Anakara: Amada, ya sabemos que tu desafío
es dejar ir del control para así entrar en
otras esferas más altas de Luz y evolución,
es parte de tu nueva Iniciación, sentirte apoyada
y protegida siempre. No necesitas cambiar a nadie
ni a nada, esa necesidad es solo una ilusión.
Eres solo tú y la Divinidad con todos sus Guías
y Ángeles que te cuidan, protegen y te llevan
por el que es tu sendero.
El control es un aferrarse a como uno quisiera que
fuese todo. Tienes derecho a desear que todo sea como
lo sueñas, pero, otra cosa es luchar contra
la corriente, tratar de cambiar al otro o a la situación
dada. Es allí que se desata el control, una
energía de constricción y dolor que
refuerza los patrones moleculares dañados por
las "heridas" sufridas: el abandono, la
traición, el engaño, la indiferencia,
el desamor.
La fe es una virtud a desarrollar, completa fe que
estás cuidada y amada en todo instante y que
si caminas con el corazón en paz y en servicio,
serás apoyada hasta tu último suspiro.
Tienes una mente fuerte y puedes usarla junto con
el soplo y la meditación para borrar de tu
ser los patrones dañados por el sufrimiento.
Los sufrimientos son el pulido de tu diamante y no
olvides que eres diamante ahora y depende de ti si
quieres brillar en todo tu esplendor o seguir puliendo
y puliendo por la eternidad.
IRRADIANDO
COMPASION
Fue
a través de un sueño que pude experienciar
vivamente lo que es abrir el corazón en compasión
e irradiar esa unión con otros seres.
Comprendí que al caminar por la vida con esa
vibración se le abre a uno las puertas y se
deshacen los bloqueos para seguir caminando hacia
la Luz.
En el sueño estaba un grupo de personas en
Nueva York después de una catástrofe
inmensa donde todo estaba completamente destruido
a nuestro alrededor. Era un grupo de personas unidos,
conscientes y con el propósito colectivo de
llegar a un punto en el horizonte donde veíamos
la Luz. Nos reunimos, oramos, pedimos guía
de los seres divinos y abrimos nuestros corazones.
El único camino para llegar a la Luz era pasando
por un túnel oscuro que desembocaba en un estadio
lleno de la escoria de la sociedad, gente que el sistema
había encerrado juntos pensando deshacerse
de ellos.
Era tan peligroso entrar allí, nadie salía
con vida. Al pedir por guía se nos dijo que
pasáramos en Amor y compasión y que
el sendero se despejaría.
Confiados y unidos caminamos hacia el túnel
entrando en la oscuridad y de a poco fuimos viendo
el otro lado, el horror por donde debíamos
pasar hacia nuestro destino, la Tierra de laLuz.
Al principio la gente nos miró en estupor y
una mujer que era la Guardiana del Infierno, toda
harapienta, sucia y con un odio que salía como
rayos fulminantes de su Ser, saltó delante
de mí que iba en la primera fila y quebrando
una botella me la puso al cuello gritando "a
donde creen que van?"
Respiré profundamente convocando la energía
del grupo y buscando en su Ser algo hermoso en ella
con que conectarme y entonces mi mirada se posó
en sus ojos negros y profundos y la ví, me
comuniqué con su Ángel y le dije "te
amamos, que bella eres".
La transformación fue instantánea y
la Guardiana del Infierno se convirtió en un
Ángel de Luz y con una reverencia nos despejó
el sendero y todos juntos caminamos hacia la Luz,
a una nueva dimensión en esta Tierra donde
la Unidad y el Amor gobierna nuestras vidas.
LUNA
LLENA
Te
honro mi Abuela Luna hoy en tu plenitud. Te siento
en todo mi ser con tu luz plateada bañándome
suavemente. Pillan Kuyen, llevo tu nombre, aquél
tan ancestral y sagrado.
Hoy me has conectado con mis abuelas, aquellas mágicas
mujeres que vivieron, sufrieron, aprendieron y hoy
viven en mí guiándome en el caminar
en esta Tierra. Las que me enseñaron a vivir
en toda plenitud, amando en el cantar de los pájaros,
en el murmullo del viento, en los ojos de los niños,
en la risa de mis nietos. Amando con el goce de lo
sencillo, en el cotidiano vivir con el corazón
abierto y compasivo.
Diosa Luna llévame en tus sueños y abre
mi conciencia a lo que me pertenece por herencia.
Me comprometo a recibir y dar esa sabiduría
antigua por el bien de Todo.
Chantumai!
CARTA
DE DESPEDIDA A MI MADRE
Amada
Madre, siento que te alejas más y más
de esta vida y te preparas para volver a Casa. Antes
de irte necesito decirte algunas cosas. No sé
si tu mente puede ya escucharme, pero, sé que
tu corazón siente y me reconoce. Soy tu hija
Judith, la que hoy se nombra Luzclara. Me diste tu
nombre por ser tu primogénita y sé que
te ofendí cuando cambié este nombre.
No fue esa mi intención madrecita, si no un
deseo de ser una luz clara para mí y para otros.
Fue una identificación con la mujer en que
me estaba convirtiendo.
Quiero que sepas que tu nombre o mejor dicho dicho
tu energía es tambièn la mía
y tantas veces te reconozco en mí.
Luzclara me llevó a la libertad ya que como
Judith estaba obligada a quedarme encerrada en los
patrones que a ti, mi hermana y a todas las mujeres
en nuestra familia, causaron y causan tanto sufrimiento,
frustración, enfermedad y muerte.
Sé que mi liberación te causó
dolor, miedo y preocupación. Te ruego me perdones,
aunque de hecho sé que ya lo hiciste. Me dijiste
en el velorio de mi hermana "si ella se hubiera
liberado la mitad que tú, en estos momentos
no estaría en esta ataúd".
Quiero también que sepas que no fue fácil
para mí madre. Luché mucho y me confronté
contigo, la familia y toda una sociedad. Me rebelé
a todo lo que veía estaba destinada a ser,
no quise parecerme a ninguna de ustedes. Quise volar,
soñar, expresar mi Alma. En este camino elegido
forcé al destino y muchas veces con grandes
pérdidas y sufrimientos, pero, el sueño
nunca murió y aún sigue vivo y cada
día me siento más libre, luminosa y
feliz.
Quiero agradecerte que me hayas traído a esta
Tierra y además en tanto amor y entrega en
ese acto de procreación con mi padre. Gracias
por enseñarme la belleza, la honestidad, la
constancia, la entrega, la fe. Fuiste mi amiga muchas
veces.
Te perdono por lo que no pudiste darme, por tu rabia
contra mi rebeldía, por tu control sobre mi
ser, por tus errores en mi educación. Comprendo
que no fué tarea fácil criarme y en
ese mundo tuyo no podías comprender mi ansia
de libertad y el que fuera distinta a todas las demás
mujeres que tú conocías. Te libero de
cualquier culpa que tengas conmigo y al mismo tiempo
me libero de la culpa contigo.
Somos dos almas en estado de evolución y nuestro
amor y nuestro lazo son eternos y divinos.
Cuando dejes el planeta pasaré a ser la Anciana
de nuestra tribu y te prometo que siempre nos seguiremos
encontrando en el esplendor de la Luz.
Te amo madre,
Luzclara